La prostitución – posibles soluciones


Muchas han sido las iniciativas de los gobiernos para que la prostitución no fuera un problema social y se convirtiera en una actividad que no comportara riesgos tanto psicológicos como físicos para las prostitutas y el mundo que las rodea.

No obstante, las relaciones que el mundo de la prostitución tiene con las mafias de explotación de personas, con las redes de venta de armas y drogas en todo el mundo y la ilegalidad en la que se mueven hacen difícil cualquier política gubernamental para enmarcar la prostitución dentro de cualquier sistema social. Si a esto añadimos las ingentes cantidades de dinero negro que desarrolla este tipo de actividad, se entiende que todos los beneficiados prefieran la clandestinidad por ser mucho más lucrativa que la legalidad que comportaría  declarar ganancias al Estado.

La mano de obra es barata: tan barata como acudir a un país del tercer mundo, aprovecharse de alguien que quiera emigrar a otro país o, sencillamente, secuestrar a alguien y obligarle a que se prostituya contra su voluntad.

La trasnacionalización del negocio implica que se desubica: no está en un lugar concreto, sino en todos ellos a la vez. Esto, además de permitir diversificar inversiones y adecuarse a las situaciones de mercado (por ejemplo, el Mundial de fútbol de Alemania supuso un aumento importante de la demanda de prostitutas en Centroeuropa) permite además que sean más difíciles de desarticular. Cuando se requiere que varios países intervengan contra un problema concreto, la actuación de la justicia se vuelve prácticamente imposible.

Finalmente, la connivencia de muchos gobiernos de países subdesarrollados que ven como única salida venderse como destinos turísticos, en muchos casos de índole sexual directa o indirectamente, hacen difícil cualquier regularización de la prostitución.

Las posibles soluciones pasan por tres alternativas básicas:

    • La abolicionista (el que reconoce su existencia y lucha por su erradicación).
    • Prohibicionista (el que prohíbe y castiga).
    • Reglamentista (el que tolera y reglamenta la actividad).

Ver la definición exacta en la página de vocabulario.

 

 

Opinión personal por Carlos Díaz

De las tres soluciones expuestas, la más válida, según mi punto de vista, es la reglamentista. Sería fácil dejarse llevar por los buenos resultados obtenidos con la prohibición de la prostitución en Suecia, pero esta información tendría que estar acompañada de otro estudio sobre el turismo sexual que sale de Suecia hacia los países tercer mundistas. Suecia es un país de gran nivel económico y por lo tanto los posibles demandantes de la prostitución, ante la ilegalidad en su país, pueden realizar sus deseos sexuales en otros países más permisivos, por lo que el problema solo desaparece en Suecia y se traslada a países más pobres, como Cuba, Filipinas etc. Por lo tanto, la opción reglamentista es la más adecuada puesto que puede controlar sanitariamente a las prostitutas.

 

 

 

 

 

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~ por karlytos007 en abril 10, 2011.

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